martes, 23 de abril de 2013


Elaborado por: Mar Celeste Palacios Mar
GENERALIDADES DEL PROCESO SALUD-ENFERMEDAD

En la comunidad primitiva, el hombre tuvo que enfrentar la crudeza del medio y sus agresiones. Las inclemencias del tiempo, los animales salvajes y las epidemias diezmaban las hordas, lo cual arrojaban como resultado un nivel de vida muy corto. La ignorancia impulsa a creer fantasías sobre fenómenos que incluyen las enfermedades, en lo cual predomina un pensamiento místico-mágico sobre la salud y la enfermedad.
La división social del trabajo y de la sociedad agrupada en clases durante el Esclavismo produjo cambios significativos en las concepciones de salud-enfermedad. El materialismo y el idealismo se enfrentan no solo como posiciones filosóficas, también como enfoques que buscaban la explicación a las enfermedades para curarlas.

Las rígidas concepciones ideológicas de tipo idealistas de la iglesia en la Sociedad Feudal impusieron un freno al desarrollo científico y la investigación en particular. La iglesia solo reflejaba como explicativo de la enfermedad aquello que se daba en consonancia con sus posiciones. Es muy conocido como aquellos que pretendieron buscar una explicación científica mediante autopsias o estudios clínicos, al margen de los cánones eclesiásticos, debieron retractarse de ello y ser considerados herejes o poseídos por ideas diabólicas, para ser juzgados por los tribunales de la Inquisición.
El capitalismo trajo consigo el surgimiento de un conjunto de teorías seductivas que pretenden ver en la enfermedad humana elementos puramente biológicos, y desconocen los sociales, o elementos psicológicos y sociales, que prescinden de los biológicos.

Relación dialéctica entre salud y enfermedad

Salud y enfermedad, un par de categorías contradictorias en la unidad dialéctica, forman parte de un proceso continuo y móvil, que refleja el grado de adaptación del hombre como ser biosocial, a las condiciones biológicas y sociales del medio. Debe enfatizarse que el grado de adaptación es entendible solo con elementos de estabilidad relativa, lo cual implica salud, pero que la mutabilidad constante del hombre y el medio puede llevar a la desadaptación y surgimiento de enfermedades.
El proceso salud-enfermedad encuentra su expresión concreta en la salud de la sociedad o en el estado de salud de la población y en la salud del hombre como persona.
Llamamos salud de la sociedad a la salud de la población, condicionada por la influencia compleja de factores sociales, biológicos y la naturaleza del medio.
La salud o enfermedad se puede expresar de acuerdo con criterios de evaluación dialécticamente interrelacionados. Como sinónimo de estado normal o anormal del organismo completa la estructura y funcionamiento de los tejidos, órganos y síntomas.



Salud: modo y estilo de vida


El camino generalizado para arribar a los nuevos conocimientos surge a partir del cambio del estado de salud de poblaciones, con desarrollo socioeconómico avanzado, donde las muertes y enfermedades se asocia cada vez menos con enfermedades infecciosas y se comienzan a prestar atención a aquellos elementos que inciden en estas muertes y enfermedades; al saber la inadecuación del sistema de cuidado de la salud, existen factores conductuales o estilo de vida poco sano, riesgos ambientales para la salud y factores biológicos. De esta forma se comenzó a concebir que la determinación de la salud es un primer complejo multifactorial y dinámico, en que los factores enunciados interactúan no solo para determinar la salud, sino para incrementarla y preservarla.

La determinación social se produce en diferentes niveles según Pérez Lovelle en su libro La Psiquis en la Determinación de la Salud, conceptualiza tres niveles de salud. Ellos son:
  1. Nivel macrosocial, que relaciona la formación socioeconómica como un todo, y el estado de salud de la población en general. 
  2. Nivel general, que relaciona el modo de vida y las condiciones de vida de determinado grupo por su estado de salud. 
  3. Nivel individual, que relaciona el estilo de vida individual con las condiciones de vida individuales y el estado de salud.

    La familia en el tratamiento de la enfermedad. La enfermedad es una condición psicológica del organismo, es una entidad que existe por sí misma y siempre va a estar acompañada de comportamiento psicológico.
    Investigaciones muy reciente han determinado que toda enfermedad tiene una causa psicomática, pues lo psíquico participa de una forma u otra en la aparición o desarrollo de la enfermedad.
    Toda enfermedad asume características peculiares en cada enfermo, lo cual va a estar relacionado con la percepción individual de los síntomas por el mismo y en sentido personal que tenga para él.
    La expresión subjetiva de la enfermedad va a depender de:
    1. Los valores familiares y sociales al asignar el rol del enfermo. 
    2. Los valores estereotipados y perjudicados establecidos al nivel individual y familiar en la decisión de búsqueda de ayuda profesional.

Ver más: http://gsdl.bvs.sld.cu/cgi-bin/library?e=d-000-00---0enfermeria--00-0-0--0prompt-10---4------0-0l--1-lv-50---20-about---00031-001-1-0big5-00&c=enfermeria&d=HASH0141c3943ff026d45c710bca.5.1


Alumna: Mar Celeste Palacios Mar

Hacia una epistemología médica crítica: 
"Del hábito, que sin arte, sin argumento, nos hace creer en las cosas..." Blas Pascal. 


La práctica de una disciplina es estructurada a partir de varios conjuntos de saberes que organizados entre sí dan el sustento del desarrollo de la misma, a una serie de representaciones, a la construcción de un objeto de estudio, a un campo científico específico.
La tradición profesional, heredera del pensamiento cartesiano, de la escisión del sujeto del mundo, de la distinción rígida entre lo objetivo y lo subjetivo que funda la ciencia moderna. Una observación sin sujeto observador, un sujeto incapaz de ver que no ve, un relato social que hace posible el mito de la objetividad total, pura, incontaminada. Este conjunto algo heterogéneo pero articulado de supuestos aceptados sin discusión, este suelo sobre el que se sostienen los discursos disciplinares constituye, de acuerdo a Pierre Bourdieu, el campo de la doxa académica:
Los dispositivos clásicos de la ciencia permiten aportar la apariencia de necesidad lógica, es decir, de carácter puramente científico. Estos subterfugios metodológicos operan implícitamente en la generación de conocimiento y en la gestación de un universo discursivo autocentrado y a menudo impenetrable.
La lógica específica de ciertos campos implica una independencia respecto de otros dominios del saber determinando algún grado de incomunicabilidad entre ellos. La disposición endogámica intradisciplinar produce no pocas veces una ignorancia absoluta de lo que sucede extramuros y, lo que es peor aún, el desconocimiento de dicha ignorancia y de las condiciones histórico sociales que las hicieron posible.
Los orígenes de estas condiciones pueden rastrearse en los de la Modernidad misma que de acuerdo a Edgardo Lander pueden sintetizarse como:

“Adhesión pre-reflexiva a los presupuestos tácitos del campo que es la verdadera censura, la más radical, la más invisible, la que todos admiten, la que está fuera de discusión, lo natural”
Este particular modo de racionalidad que parecería más propio de las culturas no académicas se encuentra sin embargo instalado en la dinámica del campo disciplinar:
“Nada hay más dogmático paradójicamente que una doxa, conjunto de creencias fundamentales que ni siquiera necesitan afirmarse en forma de dogma explícito y conciente de sí mismo.” (Pierre Bourdieu).


I. Visión universal de la historia asociada a la idea de progreso.

II. Naturalización de las relaciones sociales como fruto de la “naturaleza humana” y por extensión al modelo liberal capitalista.

III. Ontologización de las múltiples separaciones sociales.

IV. Necesaria superioridad de los saberes propios (ciencia) respecto de los ajenos.

La Medicina se ha ido configurando históricamente sobre la base de cierta epistemología, metodología científica, representaciones del cuerpo biológico como su objeto específico de estudio y sobre el imaginario instituyente que los sujetos han elaborado en el seno de una determinada cultura sobre este.

Los significados así construidos acerca de la salud y la enfermedad dan coherencia a la observación y dotan de sentido a las prácticas profesionales. El discurso médico apela a un ideolecto a través del cual se obtiene la ilusión de suturar la ambigüedad inherente a la lengua y de este modo apropiarse de la enfermedad de manera inequívoca al tiempo que constituye y reafirma su propia identidad profesional. Estos marcos referenciales confieren una seguridad ontológica al corpus doctrinal de una disciplina que se supone ajena a las determinaciones históricas, sociales y subjetivas y contribuyen a aportar la ilusión de fiabilidad y de continuidad ascendente, progresiva e ilimitada de su propio saber. Esta creencia encuentra su sustento en una filosofía ingenuamente evolucionista que ubica a la ciencia oficial al final de esa evolución tal como señalaPierre Bourdieu.

Se hace así comprensible que la producción de saberes adquiera el carácter de contundente evidencia siempre que los procedimientos subyacentes en su construcción no resulten jamás convertidos en objeto de análisis o de cuestionamiento. Ese momento previo y a la vez oculto en que una disciplina elabora sus relaciones de conocimiento con la realidad y al mismo tiempo la define, allí donde el acto de nombrar no sólo designa sino que convoca a las cosas a un modo de ser ajustado a esa denominación, a ese silenciado proceso es que deberíamos destinar algún esfuerzo para hacerlo visible, nombrable, “evidente”.

Deberá admitirse entonces que el estatuto de “evidencia” de un conocimiento resulte tan contundente mientras no sean objeto de discusión sus propias metodologías de producción, (por cierto nada evidentes en el campo médico).

Edmond Jabés afirma: “...en el corazón de la evidencia está el vacío, el crisol del sentido que cada sociedad forja a su manera, evidente sólo para la mirada familiar que ella misma provoca. Lo que es evidente en una sociedad asombra a otra, o bien no se lo comprende”

Riesgos del reduccionismo crítico: el ejercicio de una observación crítica sobre el saber médico, sobre sus prácticas y representaciones no es posible desde posiciones que compartan las limitaciones de la visión fragmentaria y reduccionista de la realidad. No se trata de sustituir una mirada parcializada e incompleta por otra igualmente mutilada pero de sentido opuesto. La Medicina no puede vaciarse de contenidos biológicos que le resultan imprescindibles, no está en condiciones de restringirse al uso de herramientas de nuevo tipo para el tratamiento de la enfermedad y el alivio del padecimiento, no podría privarse de los aportes de la tecnología como instrumento de su accionar. No se trata de proscribir el uso de estrategias sino de expandir las posibilidades de su accionar hacia aspectos hasta ahora ni siquiera vislumbrados, de dotar de una nueva racionalidad a la utilización inteligente de los numerosos recursos de que dispone, de desplazar los fundamentos de su ejercicio de lo biológico a lo humano, de rescatarla de la autonomización de una tecnociencia impersonal y de su subordinación, investida de conocimiento científico, a los intereses del todopoderoso mercado y a la instrumentalización mercantilista de las personas.

El sólido nudo epistémico sobre el que la medicina sustenta su racionalidad, aquella visión simplificadora y parcial resulta por estos días un verdadero obstáculo epistemológico capaz de trivializar la complejidad del conocimiento incluso en el interior de su propio dispositivo de saberes. La biología molecular contemporánea, la genética y otros aspectos específicos han adquirido tal grado de complejidad conceptual que desde perspectivas simplificantes no se puede menos que apropiarse de aquellos saberes de un modo reduccionista despojándolos de toda su potencia creativa y condenando su implementación clínica a una vana repetición de lo mismo.

La confrontación crítica con el mundo médico reclama un realismo reflexivo capaz de preservarse cuidadosamente tanto del absolutismo epistémico como del irracionalismo más obtuso. La medicina no puede, no debe, transformarse en Psicoanálisis, o en Antropología, o en Sociología sino más bien ser capaz de mirarse productivamente en la imagen de sí que estas disciplinas le proponen y en consecuencia reflexionar críticamente sobre su propio estatuto.
Las miserias de los juegos de poder, de la búsqueda del prestigio y las prebendas económicas distribuidas por los mismos sectores que alientan su clausura no conducen al camino de la superación pero, no podemos menos que aceptar que dichas taras académicas también funcionan en disciplinas más propicias hacia el cuestionamiento y la amplitud de perspectivas. “La idea de una ciencia social neutra es una ficción interesada que permite considerar como científica una forma neutralizada y eficaz simbólicamente de la representación dominante del mundo social” Pierre Bourdieu.

Ver más: http://www.fac.org.ar/fec/foros/cardtran/gral/epistemologiacritica.htm


Prácticas populares de automedicación.
Alumna: Mar Celeste Palacios Mar

En nuestras épocas hemos escuchado que cada vez se habla más del autocuidado, la autoatención, grupos de autoayuda, soportes y redes sociales de apoyo, ello no supone que los sistemas de salud latinoamericanos desarrollen sus programas y actividades incluyendo dichas formas de atención/prevención de la enfermedad.

Una de las prácticas más frecuentes de la población es la automedicación, ya sea con productos populares como con productos farmaceúticos, y aunque la automedicación es reiteradamente criticada pero sin que los aparatos medico-sanitarios realicen las investigaciones aque permitan discriminar el nivel del riesgo real, pero también de beneficio que dicho tipo de autoatención genera.
La automedicación puede provocar graves problemas de salud y resistencia bacteriana a los antibióticos.
El consumo de medicamentos sin un diagnóstico previo puede desencadenar reacciones alérgicas.

La automedicación responsable puede ser conveniente si se utiliza para tratar síntomas menores como por ejemplo el dolor, la fiebre, la acidez de estómago, el resfriado, etc. y durante un tiempo limitado. De hecho existen medicamentos que no necesitan receta médica para comprarlos en la farmacia. Aun así, que un medicamento no requiera receta para su dispensación, no quiere decir que sea inocuo y no pueda resultar perjudicial en determinadas situaciones puesto que no deja de ser un medicamento. Por este motivo, delante de cualquier duda debe consultar con el médico.

Un caso diferente seria la automedicación con medicamentos que requieren receta médica para su dispensación y que por lo tanto deben ser prescritos por un médico. Esta práctica está desaconsejada. Un ejemplo seria tomar antibióticos sin prescripción médica ante la sospecha de una infección. Los antibióticos no se deben tomar nunca por iniciativa propia y sin la supervisión de un médico.
La automedicación sin control médico o farmacéutico compuerta una serie de riesgos para la salud que en muchos casos son desconocidos por los ciudadanos:
• Falta de efectividad porque se utilizan en situaciones en las que no están indicados. Por ejemplo, a veces se toman antibióticos por tratar procesos víricos ante de los que no son efectivos.
• Dependencia o adicción.
• Enmascaramiento de procesos clínicos graves y por lo tanto retraso en el diagnóstico y en el tratamiento.
• Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona está tomando. Puede haber una potenciación o una disminución del efecto del medicamento.
• Resistencias a los antibióticos. El uso excesivo de antibióticos puede hacer que los microorganismos desarrollen mecanismos de defensa ante de estos medicamentos de forma que dejen de ser eficaces.
• Toxicidad: efectos secundarios, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.

Se considera como autoatención a todas la actividades llevadas a cabo por los miembros de un microgrupo, en particular del grupo doméstico, y desarrolladas y utilizadas al interior del mismo o dentro de su red social de referencia cotidiana para poder asegurar la producció y reproducción biosocial de dicho grupo.


Ver más: 
http://books.google.com.mx/books?id=GkYXx7EWSuEC&pg=PA402&lpg=PA402&dq=pr%C3%A1cticas+populares+de+automedicacion&source=bl&ots=IWWlJ1P11F&sig=Hz-FBraMuVHiNPnOdMsGkzVyKAs&hl=es-419&sa=X&ei=D2e4T4T-MYSy2QWyt6S_CQ&sqi=2&ved=0CGMQ6AEwCQ#v=onepage&q=pr%C3%A1cticas%20populares%20de%20automedicacion&f=false 

http://www.uaeh.edu.mx/docencia/P_Presentaciones/icsa/asignatura/Poster_Izquierdo_Automedicacion.pdf

http://portal.salud.gob.mx/contenidos/temas_interes/antibioticos.html


REPRESENTACIONES DE LA ENFERMEDAD 
ESTUDIOS PSICOSOCIALES Y ANTROPOLÓGICOS

Desde toda la vida las  representaciones de la enfermedad han sido objeto de estudio de la antropología y más recientemente de la psicología social de la salud.

En términos generales, la antropología médica estudia cómo las personas en diferentes culturas y grupos sociales explican las causas de la salud y la enfermedad, los tipos de tratamientos en los cuales creen y a
quién acuden cuando se enferman. También es el estudio de cómo estas creencias y prácticas se relacionan con los cambios biológicos y psicoló-gicos del ser humano en lo relacionado a la salud y la enfermedad (Helman, 1994).

Las creencias acerca de la salud y la enfermedad han sido objeto de estudios antropológicos desde antes  que se desarrollara la especialidad de la "antropología médica". Los primeros estudios (1920-1930) fueron
realizados en sociedades relativamente pequeñas, que no habían sido influidas por el "mundo occidental". Las creencias y las prácticas con respecto a la enfermedad fueron estudiadas como parte de la forma de vida de estos grupos, de su organización social y manera de ver el mundo. En estos estudios se distinguía entre, por un lado, sistemas médicos civilizados (es decir los del mundo occidental industrializado) basados en la razón y el conocimiento científico, y por el otro, los sistemas médicos primitivos (predominantes en cualquier lugar del mundo que no fuese el occidental desarrollado) basados en creencias mágico-religiosas consideradas irracionales. Sin embargo, enfoques antropológicos recientes asumen que de ninguna manera el pensamiento occidental es superior a otros diferentes y que las diferencias entre los sistemas explicatorios no están basadas en los criterios de pensamiento racional vs. pensamiento mágico, que estuvieron presentes en los primeros estudios antropológicos (Kleinman, 1980; Helman, 1994).

El desarrollo de investigaciones sobre representaciones de la enfermedad desde un enfoque psicosocial, es posterior al antropológico. Hay toda una línea de investigación sobre representaciones de la enfermedad,
principalmente bajo un paradigma sociocognitivo, y en menor medida con el enfoque de la teoría de las Representaciones Sociales; pero la mayoría de los estudios han sido realizados con poblaciones caucásicas de Norteamérica y Europa, por lo que en el campo de la psicología social existe menos conocimiento de las representaciones de la enfermedad, y su influencia en la conducta, en diferentes grupos culturales.

Las causas atribuidas a la enfermedad 
Estudios psicosociales
 Las creencias acerca de las enfermedades forman teorías implícitas acerca de las mismas, más o menos organizadas y coherentes.

Cuando la gente se encuentra en situaciones de incertidumbre y que implican cierta amenaza a la integridad personal, hay una tendencia a tratar de explicar o encontrarle sentido a lo que está pasando (Gerard,
1963; Wong y Weiner, 1981). Según teóricos de la atribución, esa tendencia a hacer análisis causales es iniciada por la necesidad de las personas de predecir el futuro y controlar los eventos (Heider, 1958; Jones y Davis, 1965; Kelley, 1967). La amenaza o vivencia de una enfermedad, es una de esas situaciones que generan explicaciones acerca de los orígenes de la enfermedad.

Las causas de "sentido común" atribuidas a la enfermedad parecen intervenir de manera importante en la manera en que las personas reaccionan, emocional y conductualmente, ante la enfermedad. Por ejemplo, Baumann y Leventhal (1985) encontraron que los cambios en la presión sanguínea son atribuidos a estados de ánimo, estrés, rabia, tensión que son utilizados para observar o evaluar los síntomas de la presión sanguínea. También se ha encontrado que cuando los individuos atribuyen la causa de sus síntomas a la edad y no a una enfermedad, muestran menos angustia y tienden a retardar la búsqueda de tratamiento (Proshaska
et al. 1987).

Aportes antropológicos
 Una gran variedad de estudios antropológicos sobre las creencias culturales en relación a la salud/enfermedad se han centrado en las causas de sentido común atribuidas a enfermedades específicas.
Según Helman (1994), en general las teorías de sentido común acerca de la enfermedad ubican las causas de la salud/enfermedad en uno de los siguientes niveles o espacios: en el individuo que sufre la enfermedad, en el mundo natural, en el mundo social y en el mundo sobrenatural. Las causas sobrenaturales y sociales tienden a ser características de algunas comunidades del mundo no-industrializado. Mientras que las explicaciones de la enfermedad centradas en el mundo natural o en la persona son más comunes en el mundo más industrializado occidental.

Causas atribuidas a la persona afectada
 Atribuir las causas de la enfermedad a factores personales y responsabilizar al individuo por la misma, parece ser más común en aquellas sociedades del mundo occidental, donde el sistema de salud oficial, a
través de las campañas de educación, informa al individuo de lo que debe hacer para evitar enfermarse, reforzando la creencia de la responsabilidad individual en la salud/enfermedad (Helman, 1994). Es así como se culpa al individuo de la enfermedad por haber mantenido malos hábitos alimenticios o de higiene, estilos de vida y hábitos sociales inadecuados (fumar, consumo de alcohol, sedentarismo, promiscuidad sexual); este es el caso de enfermedades estigmatizadas, como la obesidad, el alcoholismo y las
enfermedades de transmisión sexual.

Causas ubicadas en el mundo natural 
 Esta categoría se refiere a aspectos del ambiente natural, viviente o inanimado, que se cree son los causantes de la enfermedad; por ejemplo, influencias del sol, la luna y cuerpos planetarios, animales y microorganismos. El estudio de Helman (1978) en Gran Bretaña, referido anteriormente, también identificó que la gente separaba los resfriados de las fiebres; estas últimas son catalogadas como más severas, peligrosas y de más larga duración. Las fiebres se explican como calor en el cuerpo y son atribuidas a gérmenes que han entrado en el organismo. Los gérmenes son vistos como entidades invisibles que andan en el ambiente (en los estornudos de personas enfermas o en las manos sucias, etc.) y que cuando entran en el organismo se mueven dentro de él con la posibilidad de infectar cualquier parte.

Causas atribuidas al mundo social
 Esta categoría se refiere principalmente a atribuir o culpar a otras personas o a los problemas interpersonales, de la enfermedad que se sufre.
En algunas comunidades de sociedades no-industrializadas, como en
África y en el Caribe, o en minorías culturales de sociedades industrializadas, las formas más comunes de estas atribuciones son la brujería (Landy, 1977, Snow, 1978) y el Mal de Ojo (Trotter, 1991). En las sociedades modernas del mundo occidental, la concepción del "stress" puede ser vista como una de las enfermedades modernas atribuidas a otras personas o a las exigencias de un estilo de vida impuesto por la sociedad (Helman, 1994).


Boletín de Psicología, No. 77, Marzo 2003
54 
Cuadro 1 
 Resumen de resultados de investigaciones psicosociales y antropológicas sobre el rol de la cultura en la representación de las enfermedades (dimensiones 
cognitivas centrales en la organización cognitiva de enfermedades) 



Ver más: http://www.uv.es/seoane/boletin/previos/N77-3.pdf


ENCUESTAS

Se encuestaron 25 personas; 13 del sexo femenino y 12 del sexo masculino, entre las edades de 19 a 35 años, en la ciudad de Chetumal. Preguntándoles acerca de la salud y de la enfermedad y se obtuvieron los siguientes resultados: